Pamplona refuerza su compromiso con las comunidades energéticas impulsando cinco nuevas en los últimos dos años

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El Ayuntamiento promueve, con esta y otras medidas, un modelo energético sostenible y basado en la participación ciudadana

El Ayuntamiento de Pamplona ha reforzado en los últimos años su compromiso con las comunidades energéticas de la ciudad, con el objetivo de impulsar la generación y consumo de energía verde y reducir la dependencia de las energías fósiles. De esta manera, en la actualidad operan en Pamplona un total de siete comunidades energéticas, que realizan una gestión compartida de la generación y uso de energías renovables. Son 574 entidades y asociaciones vecinales las que han unido fuerzas hasta el momento para crear estas comunidades, que cuentan con el impulso del Ayuntamiento de Pamplona. A todas ellas, se sumará en breve la comunidad energética de San Jorge y Buztintxuri, que está en proceso de constitución y a la que de momento se han sumado doce socios. De esta forma, el objetivo es terminar este año con ocho comunidades energéticas, que darán cobertura a trece barrios de la ciudad, frente a las tres que había al cierre de 2023.

La promoción de las comunidades energéticas en la ciudad se inscribe en el interés municipal por la eficiencia energética y el impulso de las energías renovables. En este sentido, el Ayuntamiento de Pamplona promueve, por un lado, la generación local de energía a través de plantas fotovoltaicas instaladas en espacios municipales que pueden ser cedidas a la ciudadanía, pero también el autoconsumo colectivo y la generación distribuida.

A finales de 2023, la ciudad contaba con tres comunidades. Kemendi, la comunidad energética de Mendillorri, fue la primera, creada en 2022, y cuenta ya con 171 socios. Tras ella llegaron, en 2023, la comunidad para el barrio de Rochapea Arrotxa-E, con 85 socios; y Ermen, para Ermitagaña y Mendebaldea, con 41 asociaciones adheridas. Desde 2024 hasta la actualidad, la ciudad ha añadido cuatro más y está trabajando en una quinta. En concreto, en 2024, se sumaron la comunidad energética de Milagrosa, Azpilagaña y Lezkairu, denominada Ilargienea, con 76 asociados; e Iturargi, para los barrios de Iturrama y San Juan, con 87 entidades socias. El año pasado, tomaron forma la comunidad Ekibide Txantrea, con 102 asociados, convirtiéndose en la segunda mayor en número de participantes; y la comunidad Aldatzen, del Casco Antiguo, con 30 entidades asociadas. En ciernes está la comunidad de San Jorge y Buztintxuri, que se prevé estar ya operativa para finales de año.

Las comunidades energéticas son figuras jurídicas basadas en la participación abierta, gestionada por sus socias y socios y que desarrolla actividades en torno a las energías renovables. Su gestión es comunitaria y sus beneficios sociales, medioambientales y económicos los perciben quienes forman parte de la comunidad energética en el barrio en el cual desarrollan sus actividades. Cualquier persona interesada a nivel individual, asociaciones, colectivos, pymes y entidades locales pueden formar parte de una comunidad energética. Entre otras ventajas, las comunidades energéticas crean oportunidad de inversión para la propia ciudadanía o los negocios locales, proporcionan servicio de eficiencia energética (renovaciones de edificios) y facilitan el suministro, consumo, almacenamiento y potencial distribución de la energía generada.

El Ayuntamiento de Pamplona ofrece a todos los barrios la posibilidad de participar activamente en la transición energética mediante este tipo de comunidades, que promueven un modelo más democrático, eficiente y local de generación y consumo energético. Además de ceder instalaciones fotovoltaicas municipales para estos fines, el Consistorio ofrece apoyo técnico. También ha promovido la creación de infraestructuras relacionadas con el consumo energético, como puntos de recarga y proyectos piloto de movilidad compartida, entre otros.

En esencia, las redes comunitarias son un elemento más de gobernanza compartida, en la que el Ayuntamiento de Pamplona actúa como facilitador y la ciudadanía participa activamente. De esta forma, se generan redes de trabajo y un aprendizaje colectivo en torno a la generación energética sostenible y el consumo responsable.

Políticas municipales sostenibles enfocadas hacia un nuevo modelo energético

La propuesta municipal de comunidades energéticas se inscribe dentro de las políticas municipales más amplias orientadas hacia un nuevo modelo energético y englobadas en la Estrategia 2030 – Agenda Urbana de Pamplona y la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático del Ayuntamiento. Estas estrategias buscan, a través de un enfoque integral, la reducción del consumo energético, la sustitución progresiva de combustibles fósiles, el impulso de las energías renovables locales y la integración de soluciones urbanas basadas en la naturaleza. Con esos objetivos en el horizonte, el Consistorio trabaja en distintas áreas.

Por un lado, apuesta por la movilidad sostenible, mediante la creación y renovación de carriles bici en la ciudad, interconectando los distintos barrios y zonas de la ciudad, y fomentando la movilidad peatonal, a través de nuevos diseños de calles y paseos más accesibles, sin barreras arquitectónicas y con seguridad y mobiliario urbano.

Por otro, ha puesto en marcha tres Oficinas Verdes, en Txantrea, Milagrosa y Rochapea, con el objetivo de identificar las necesidades energéticas de los distintos barrios y acompañar a la ciudadanía en la tramitación de ayudas y subvenciones relacionadas con la rehabilitación de edificios y mejora energética de los inmuebles. Estas oficinas atendieron en 2025 más de 150 consultas vecinales

Además, ha puesto en marcha el Plan de Infraestructura Verde y Azul y Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible. Se trata de mitigar los efectos del cambio climático y adaptar la ciudad a sus impactos, gestionando el agua de lluvia de forma natural, reduciendo el riesgo de inundaciones y mejorando la calidad del agua. Todo ello busca incrementar la resiliencia urbana para hacer de Pamplona una ciudad más sostenible y adaptada al cambio climático.

En la actualidad, el modelo energético de la ciudad muestra una estructura en la que la mayor parte del consumo energético se debe al transporte (50%), seguido del uso residencial (entre un 25 y un 30%), la industria (10%), el comercio (10%) y la administración y servicios públicos (5%). En este modelo, predominan los productos petrolíferos, sobre todo, en materia de movilidad, y el gas natural es básico en usos térmicos. El Ayuntamiento está buscando una menor dependencia de estas energías, para evitar las emisiones de gases de efecto invernadero y apostar por la energía local, limpia y sostenible.

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