Cuatro pelotaris gitanos y navarros reciben un reconocimiento a su trayectoria deportiva y al simbolismo de sus figuras en el frontón municipal de la Mañueta

frontón de la manueta homenaje a pelotaris

Flamenco On Fire ha querido poner en valor las relaciones entre dos artes enraizadas en la tradición de Pamplona: el flamenco y la pelota vasca

Este mediodía ha tenido un acto de reconocimiento entre dos artes enraizadas en la tradición de la ciudad: el flamenco y la pelota vasca. El Festival Flamenco On Fire y las entidades Asociación Cultural Navarra de Pelota Vasca (Napike) y Federación de Asociaciones Gitanas de Navarra (Gaz kaló), se han encontrado en el frontón municipal de la calle Mañueta con una representación del Ayuntamiento de Pamplona. Este frontón en el centro de la ciudad tiene un importante componente simbólico, ya que se ubica en la calle que vio nacer a Agustín Castellón Campos, conocido como Maestro Sabicas. Sabicas, guitarrista gitano nacido en Pamplona en 1912 y fallecido en Nueva York en 1990, tuvo un papel relevante en la internacionalización del flamenco.

El acto ha sido un homenaje a cuatro pelotaris navarros y gitanos que son o han sido figuras emblemáticas de la pelota vasca en los frontones: Chichan, David Arbizu, Iban García y Abraham Antimasbeheres. En ellos y sus trayectorias se ha querido reconocer la historia compartida de dos mundos que, a pesar de sus diferencias, tienen en común valores esenciales como son el arraigo, la creatividad y la transmisión oral. También han obtenido txapela de reconocimiento Xabier Martínez por Napike y Ricardo Hernández por Gaz kaló.

En el frontón los cuatro pelotaris o sus familias han recibido una txapela conmemorativa que reconoce su aportación al patrimonio deportivo y cultural navarro. El homenaje ha incluido, además, muestras de pelota y flamenco como celebración de la riqueza de este diálogo intercultural. Lo primero, lo deportivo, mediante una exhibición de pelota a mano abierta al público por parte de Lagunak Pilota (Barañain), y lo segundo, lo artístico, con la intervención de la guitarra del jerezano Domingo Rubichi.

El propio festival ha querido convertir este encuentro en un acto de justicia simbólica, una forma de reivindicar la memoria viva de pueblo gitano en el 600 aniversario de su llegada a la Península Ibérica; también su presencia en la historia de la pelota vasca y en la cultura foral, como demostración del valor que tienen las tradiciones como vehículos para la integración y la diversidad.

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